Tres actividades para ayudar a la relajación

Uno de los grandes males de la sociedad moderna es el estrés. Vivimos en un mundo que va demasiado rápido, que exige mucho a todo el mundo y a veces nuestro cuerpo nos llama la atención y necesitamos momentos de relajación para que nuestra salud mejore. ¿Qué podemos hacer para relajarnos?

Comer mejor nos ayuda a estar más relajados

Una buena alimentación es la base del bienestar corporal y, por añadidura, del bienestar de nuestra mente. Si mejoramos la forma de comer e incluimos alimentos saludables nuestro cuerpo nos lo agradecerá. Reducir las bebidas con cafeína o gaseosas. La cafeína (o la teína) son estimulantes que hay que moderar en cualquier dieta. Si buscamos relajarnos hay que moderar su ingesta para no sentirnos agitados y evitar, además, los subidones de azúcar.

El verano es la época perfecta para comer ensaladas y comidas más ligeras. ¿Has pensado alguna vez en usar las alcachofas en ensalada? Haz la prueba con un bote de alcachofas KI·NARA, unos espárragos y un poco de atún, salpimienta al gusto y pon un buen aceite de oliva. Así haremos una comida saludable y tendremos una digestión ligera.

El deporte, un aliado inmejorable de la relajación

Cualquier tipo de deporte, siempre en su justa medida, es perfecto para liberar endorfinas. ¿Cuántas veces hemos dicho lo de: cuando termino de hacer deporte me siento más relajado? Si no estamos habituados a hacer deporte, es bueno empezar con algo suave, por ejemplo caminando una media hora al día. También puedes buscar deportes que te ayuden a aprender técnicas de relajación y control del estrés como el yoga o el pilates.

Meditar, un ejercicio de relajación que no necesita demasiada preparación

No hace falta viajar al Tíbet o a un convento de clausura para dedicar unos minutos al día a la meditación. Sacar tiempo para relajarnos cada día nos ayudará a mejorar nuestro nivel de estrés y nuestra salud. Encuentra un lugar con poca luz y sin ruido externo y desconecta. Cierra los ojos, haz ejercicios de respiración y verás cómo te vas relajando poco a poco. No es fácil, pero poco a poco irás viendo los beneficios.

Muchas veces empezar este tipo de actividades por nuestra cuenta nos puede resultar un poco difícil. Es muy recomendable buscar a alguien preparado para hacer Pilates o para que nos guíe y nos enseñe a meditar. Al final, si somos constantes, aprenderemos y conseguiremos ayudar a nuestro cuerpo a relajarse.

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